Las Gargantas de Escuaín o gargantas del río Yaga se sitúan al sureste del macizo de Monte Perdido, entre el valle de Pineta y el Cañón de Añisclo.
Forman parte del Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, junto con el macizo de Monte Perdido, Valle de Ordesa, Cañón de Añisclo y la cabecera del Valle de Pineta.

De este lugar, Luciano Briet escribió:
Aunque presenta analogías con sus valles vecinos de Ordesa y Añisclo, no se parece a ellos y, con toda propiedad, no es garganta ni cortadura, sino una formidable diaclasa, abierta en plena montaña. Al ver la garganta de Escuaín, se contempla una rotura prodigiosa, obra de un cataclismo de los tiempos del Génesis, que hiende la meseta a manera de los Fiordos de Noruega.
Es uno de los parajes menos conocidos del Parque Nacional, aunque de gran belleza y que, por supuesto, vale la pena conocer.