sábado, 14 de mayo de 2011

Vió y su valle

Este bello pueblo que da nombre al valle se encuentra a 1210 m. de altitud. Vió tiene significativas muestras de arquitectura popular y representativas chimeneas. En el siglo XV contaba con 18 fuegos y a finales del siglo XIX llegó a tener más de un centenar de habitantes. De 1834 a 1845 tuvo ayuntamiento propio y, a partir de este año, se unió al municipio de Fanlo. La primera cita de su existencia viene dada en el Cartulario de Roda y data del año 1083.



Destaca la iglesia de San Vicente Mártir, del siglo XII, estilo románico lombardo, que ha sido restaurada recientemente. Sus pinturas murales se hallan en en Museo Diocesano de Barbastro. En lo relativo a arquitectura popular sobresale Casa Lardiés, en la que, según se dice, moró San Úrbez.



El Valle de Vió es uno de los valles más hermosos del Pirineo aragonés, agreste y cálido a la vez. Se ubica en una gran altiplanicie de montaña, entre las cuencas del río Ara y del Cinca. En un medio natural ,el hombre domestica la tierra y la habita, conformando interesantes conjuntos urbanísticos característicos de la zona de montaña.

Componen este valle las localidades de Buerba, Buisán, Fanlo, Nerín, Sercué, Gallisué, Vió y Yeba. Desde todas ellas se puede observar magníficas vistas, con la perspectiva privilegiada que sólo puede ofrecer los pueblos situados a gran altura.



La Iglesia de San Vicente de Vió es del siglo XII y contiene pinturas murales de esa época. Esta iglesia conserva todavía un bello ábside de estilo lombardo en el que se aprecia el friso de arquillos ciegos y, sobre él, un friso o galería con la decoración llamada de dientes de sierra, siendo el punto más destacado del exterior del edificio. El templo cuenta con nave ,cubierta con bóveda de medio cañón. La torre, así como otros espacios, son añadidos posteriores.

Lo más valioso y característico de esta iglesia son las pinturas murales de su ábside, una auténtica joya del arte medieval aragonés. Estas pinturas representan a Cristo en Majestad con los Tetramorfos (cuatro evangelistas), la Epifanía y una escena del martirio de San Vicente, titular de la iglesia. Los originales fueron arrancados y trasladados al Museo Diocesano de Barbastro, donde se pueden contemplar. El visitante que se acerque hasta aquí tendrá la ocasión de poder ver una réplica.