jueves, 10 de noviembre de 2011

Buitre Leonado

Es una de las mayores rapaces que puede encontrarse en la Península Ibérica, superando en envergadura hasta 260 centímetros.

Se alimenta de carroñas de grandes ungulados domésticos y salvajes, aunque puede cebarse en animales más pequeños como perros, zorros, gansos..., mas nunca cazan una presa viva. Los nidos se agrupan en colonias, donde las aves más inexpertas ocupan los lugares más expuestos a la metereología.



El cortejo tiene lugar en vuelo, los machos planean sobre las hembras y bajan las patas hasta casi tocarlas. Las cópulas suceden entre diciembre y febrero. Como dependen del muy variable alimento, sólo ponen un huevo que incuban unos cincuenta y ocho días. Macho y hembra se turnan para dar calor al huevo, aunque ésta permanece más tiempo. Los pollos crecen a un ritmo lento, pero determinado e, incapaz de frenar su crecimiento, muere si no come con la frecuencia precisa. Los pollos pasan en los nidos entre ciento diez y ciento veinte días. Ambos cónyuges alimentan al pollo, que siempre está acompañado en las cuatro primeras semanas. Alrededor de la séptima semana, pasan más de la mitad del tiempo sólos y, a los tres meses y medio, dejan el nido, moviéndose cerca de la colonia, hasta independizarse. Cuatro o cinco años más tarde buscará pareja y críará.



Las zonas habitadas por los buitres leonados suelen ser montañosas, aunque en el llano cualquier cantil vertical o extraplomado de más de 50 metros e inaccesible les sirve de buitrera o lugar de descanso. En las zonas montañosas recortadas por profundos valles en los donde se producen brisas ascendentes producidas por el calentamiento de las laderas orientadas al sol. Cuando el día es térmico, al amanecer, suelen verse en los bordes de los acantilados y barrancos orientados al noreste-este, a la espera de que haga el calor suficiente para poder ganar la altura suficiente para rebasar las crestas y las cumbres.

Durante el mediodía suelen aprovechar las rutas apoyadas en relieves orientados al sur y suroeste, para posteriormente apoyarse cuando el sol declina en las laderas oeste y noroeste, horas en las que se empiezan a producir las ascendencias restitutivas, y aprovechando de las distintas condiciones aerológicas han podido recorrer centenares de kilómetros,

Fue un animal muy importante en la cultura celtivera. Los cadáveres de los caídos en combate se dejaban para su alimento (así el alma del guerrero acudía ante los dioses del Cielo. Es bastante común asociarlo a la deidad solar.