En Ainsa coincide con el Ara que baja del valle de Bujaruelo, concretamente, de las faldas del macizo del Vignemale.
Del Cinca se han aprovechado sus aguas para los usos más diversos, desde el principio de los tiempos. De la abundante pesca de este río, famosas por su color y su sabor son las truchas que, junto con barbos y madrillas, habitan estas aguas
Todos los años, siguiendo la tradición, se celebra el descenso de navatas que antiguamente permitía llevar la madera desde las montañas hasta los llanos.
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