domingo, 20 de enero de 2013

Dos mitos de la escalada Aragonesa: Rabada y Navarro

Alberto Rabadá Sender y Ernesto Navarro Castán, son dos nombres que van unidos, formaron la cordada más arriesgada y exitosa de los años 60.

Reconocidos en el montañismo español, y homenajeados con distintas vías a su nombre. La pirenaica zona de Riglos fue testigo excepcional de las hazañas tanto individuales como conjuntas que realizaron. Los dos escaladores llegaron a alcanzar una calidad excepcional en las escaladas sobre todo teniendo en cuenta la escasez de medios de la época.


Alberto Rabadá Sender nació en Zaragoza el 13 de febrero de 1933 considerado uno de los grandes alpinistas durante los años 50 y 60 reconocido por la elegancia y dificultad de sus realizaciones. Comenzó destacando en el montañismo gracias a la primera repetición de la Normal a la Peña Sola de Agüero y con la apertura de la vía normal del Puro, en los Mallos de Riglos, ambas escaladas realizadas junto con Manuel Bescós San Martín y Ángel López "Cintero" en 1953.

Ernesto Navarro Castán nació en Fuencalderas 1934. Tras participar en 1958 en la apertura de la vía Luis Villar junto con Luis Lázaro y Roberto Ligorred en los Mallos de Riglos comienza a escalar con Rabadá, con quien lograría la apertura de vías como la vía de los Diedros a la Peña don Justo, la norte del Puro, la Endrija del Mango del Cuchillo o el Espolón del Firé en los Mallos de Riglos (Las Peñas de Riglos Huesca), la cara oeste del Naranjo de Bulnes (Bulnes, Asturias), la Edil del Pico del Aspe, la Edil de la Peña del Moro en Mezalocha, la Brujas del Tozal del Mallo y el Espolón del Pico Gallinero en (Ordesa), Huesca). Además de estas aperturas, consiguió otras aperturas sin Rabadá, como la Ursi al Macizo del Pisón o la Rosaleda en los Mallos de Riglos.

Entre los dos abrieron vías entre las que destacan la norte del Puro en 1960, el espolón del Pico Gallinero (Parque Nacional de Ordesa) y el espolón del Firé en los Mallos de Riglos (Las Peñas de Riglos, Huesca), ambas en 1961, la cara oeste del Naranjo de Bulnes (Bulnes, Asturias) en 1962 y la Brujas al Tozal del Mallo en 1963.3

Su última y trágica gran aventura fue la cara norte del Eiger, en la que murieron por agotamiento y frío el 15 de agosto de 1963 en la zona conocida como "La Araña Blanca".

Rabadá y Navarro fueron dos pioneros, dos escaladores de excepción, que abrieron nuevas sendas en muchas montañas dificilísimas. Subían donde no subía nadie, y estremece pensar en los logros que hubieran alcanzado si no fuera por su muerte prematura.

Se han protagonizado tres películas de montaña dirigidas por Miguel Vidal, Escalada grabada durante su ascensión al espolón del mallo Firé, La vía soñada grabada durante la apertura de la cara Oeste del Naranjo de Bulnes y Siempre unidos, en la vía Vidal del Tornillito del macizo d'os Fils en Riglos, siendo una de las últimas aperturas de la cordada. También el programa Al filo de lo imposible les dedicó un documental dividido en dos capítulos.