Sus vistas desde la cumbre son un regalo inigualable y su ascensión normal por el refugio de Góriz, aunque larga, no ofrece dificultades técnicas cuando no hay nieve.
Comentario aparte merece la Escupidera, tristemente famosa por ser uno de los puntos negros de los Pirineos. Un escenario habitual de accidentes mortales fácilmente evitables si se va equipado de crampones y piolet.
Aunque el ataque a cumbre se realiza desde el refugio de Góriz, la excursión comienza bastante más abajo, en la Pradera de Ordesa, hasta donde se llega con el vehículo, por lo que la ascensión completa requiere dos jornadas o muchas horas de caminata.
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