miércoles, 6 de junio de 2012

Taquile, lago Titicaca

Cambiando de continente, y dejando un poquito los Paisajes de Ordesa, nos vamos al altiplano peruano, que extiende un manto de azules diversos, salpicado de islas olvidadas y rodeado por la salvaje puna.

Titicaca se considera el lago navegable mas alto del planeta. Pero este hito geográfico no es nada comparable con su belleza natural y con las raíces de las culturas y las historias que lo envuelven. Nada comparable con la energía que desprenden sus frías y profundas aguas.



Los habitantes de las islas flotantes, los uros, utilizan una kiyilla (bastón largo con una cuchilla en el extremo) para cortar la totora, esos juncos con los que construyen sus balsas, sus casas y hasta sus islas artificiales.

El archipiélago de los uros lo forman unas 40 islas flotantes, construidas a base de capas sucesivas de gruesas esterillas de totora. Una isla de tamaño medio puede llevarles unos ocho meses si trabaja toda la comunidad y puede llegar a durar unos treinta años.

La costa noroeste esta poblada por los quechuas y sus rebaños de alpacas. Taquile es una de las islas que emergen del lago, un lugar de empinadas laderas labradas y casas de piedra. Las viviendas de los uros, en cambio están echas de juncos de totora.

Cuenta una vieja leyenda que el lago Titicaca nació tras las lagrimas derramadas por el Dios Inti, el padre del sol. Solo hay una forma de visitar Titicaca: con calma, saboreando todas las tonalidades y texturas de la naturaleza.