En contra de lo que se cree, Ramond nunca pisó esta cima. El nombre fue un homenaje de Schrader y Lourde-Rocheblave en 1872. No sería ascendido hasta cinco años después por los parisinos Devin y Guyard.
Junto con el Monte Perdido y el Cilindro, comparten la misma estructura geológica y componen un marco paisajístico único.
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