viernes, 2 de diciembre de 2016

Parque Natural de los Valles Occidentales



El Parque Natural de los Valles Occidentales se sitúa en el extremo noroccidental del Pirineo aragonés.

Al norte divisamos Francia y al oeste Navarra. Su te territorio abarca los términos municipales de Aísa, Ansó, Aragúes del Puerto, Borau y valle de Hecho.

Se extiende por las cabeceras de los ríos Veral, Aragón Subordán, Osia, Estarrún y Lubierre.

Su relieve ha sido modelado como muchos valles del Pirineo por la acción de los glaciares, que esculpieron esbeltos picos al tiempo que excavaron circos y valles en forma de U, así como cubetas que darían lugar a los actuales ibones

La superficie protegida es de 27.073 hectáreas, cuya altura máxima es el pico Bisaurín con 2.676 metros. Por otro lado, las zonas bajas, los fondos de los valles se sitúan por debajo de los 900 metros.

Un pasado histórico

Los valles occidentales conforman un territorio poblado desde la antigüedad, como acreditan los numerosos monumentos megalíticos (5000-3000 años a.c.) que se encuentran en la cabecera de sus valles. El territorio a sido testigo de la presencia romana, cuya huella se manifiesta en numerosos puentes y vías de transito , entre ellas la primitiva vía romana Cesaraugusta-Beneamum, origen del primitivo Camino de Santiago, que entraba en Aragón a través del Puerto de Palo.

Valores culturales

Las actividades agropecuarias tradicionales, han contribuido a modelar un hermoso paisaje que cojuga los elemenos naturales con la mano del hombre: Ademas, en estos valles se han mantenido interesantes muestras de arquitectura popular, con armoniosos y cuidados cascos urbanos. Las señas de identidad van desde el traje tradicional, al folklore ola lengua.

Flora y vegetación

El relieve del Parque Natural, los diversos tipos de suelo, las diferencias de orientación y altitud asociadas, unido a su localización, tiene su reflejo en una flora tremenda rica . Con unas 1.200 especies, destacan 7 de ellas exclusivas del lugar propias de zonas escarpadas y rocosas.

Los pastos situados bajo las altas cumbres rocosas dan lugar a las llamadas tascas y estivas, que conforman unos paisajes pastorales que han sostenido desde antiguo una importante cabaña ganadera. Estos pastos quedan cubiertos por la nieve durante gran parte del año, produciéndose una floración explosiva al comenzar el verano.

Las masas forestales


Tradicionalmente sometidos al aprovechamiento forestal, los bosques han constituido uno de los principales recursos naturales de este territorio: La influencia de las masas de aire atlánticas cargadas de humedad permite el desarrollo de fabares o hayedos y abetales, los cuales ocupan las zonas más sombrías. En las caras soleadas prospera el pino royo o pino silvestres y los caxicos o robles, mientras que el pino negro ocupa las zonas mas escarpadas y altas.

Fauna

La variedad de condiciones ambientales hacen que los valles alberguen una gran riqueza en especies de fauna, algunas de ellas endémicas del Pirineo. Merece la pena destacar dentro de tanta diversidad el grupo de los invertebrados, de gran importancia en los ecosistemas, siendo básico en su funcionamiento y ayudando a mantener la estabilidad de los mismos.

Entre los anfibios y reptiles destacan los endemismos tritón pirenaico, rana parda pirenaica y la lagartija pirenaica.

Para las aves se trata de un lugar privilegiado. Debido a su importancia ha sido declarada Zona de Especial Protección para Las Aves (ZEPA), destacando la presencia del quebrantahuesos, pico dorsi-blanco, pito negro o milano real, entre otras.

Entre los mamíferos, el rey de las altas cumbres es el sarrio. También se encuentran presentes el jabalí, el zorro, el gato montés, el tejón, varios tipos de martas y murciélagos. Pero sin duda la especie más emblemática es el oso pardo, catalogada como especie en peligro de extinción.


Ansó


Hecho


Hecho


Fago


Foces de Fago y Buniés


Selva de Oza




Selva de Oza


Refugio de Gabardito