sábado, 7 de julio de 2012

Milano Real

Si hay una rapaz que se pueda considerar típica en Europa, esta es el milano real.

Su área de distribución se extiende por todo el viejo continente de forma fraccionada, seleccionando principalmente las partes bajas de los valles de montaña con extensas zonas abiertas para cazar y formaciones de arboles maduros.

El milano real es un ave de mediano tamaño caracterizado por su color rojizo y su cola completamente ahorquillada, tiene una longitud de 60 a 65 centímetros, una envergadura de alas de casi dos metros (190 centímetros) y un peso que oscila, desde los 900 gramos a los 1.200 gramos.

Muy ligado a las actividades humanas, sobre todo en invierno cuando se reúnen en dormideros comunales y vertederos.



El milano elige territorios de cría en zonas boscosas con espacios abiertos, donde construye el nido o repara alguno de otras especies como de cuervos o ratoneros. El macho transporta el material y la hembra lo coloca. Pondrá de dos a tres huevos en intervalos de tres días que serán incubados principalmente por ella misma durante 28 o 30 días, mientras su compañero la alimenta.

Cuando nacen los polluelos, la hembra permanece al lado de ellos, alimentándolos durante dos semanas mas, mientras el macho aporta la comida. En años que esta no es abundante, el polluelo mas joven suele morir.

Realizan el primer vuelo a los 45-50 días. Tres semanas mas tarde empiezan a seguir a los padres hasta independizarse.

Es un ave oportunista que explota los recursos más abundantes de cada lugar y época del año. Se alimenta fundamentalmente de carroña, con restos de muladares y basureros, pero también captura presas vivas como roedores, aves de pequeño y mediano tamaño, insectos, reptiles, anfibios y peces. Ocasionalmente roba la comida a otras especies como cornejas, cuervos y otras rapaces con las que compite por el alimento directamente como el milano negro y el alimoche.

viernes, 6 de julio de 2012

La acción de los seres vivos

En artículos anteriores hemos revisado cómo se formó el paisaje del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Empezamos viendo, en la historia geológica de Ordesa, la acción de las fuerzas internas del planeta que levantaron los Pirineos. Después vimos la obra del hielo en el origen de los valles glaciares y, más tarde, cómo el agua moldea el paisaje.

También los seres vivos hemos contribuido, para bien o para mal, en la formación del paisaje. Los vegetales, por ejemplo, intervienen en la disgregación de las rocas. Sus raíces se introducen por las fisuras, ejercen grandes fuerzas de palanca y abren el camino para el agua y otros seres vivos. Incluso los líquenes, que parecen tan inofensivos, son capaces de colonizar y comenzar la degradación de zonas áridas, como las tarteras. De hecho, se considera que los líquenes son los pioneros en la formación de los suelos.



Pero, además de modificar el paisaje, las plantas lo ocupan. Cuando miramos Ordesa vemos muchas tonalidades de verde. En las partes bajas de los valles encontramos praderas arboladas, a veces pobladas por especies mediterráneas, y bosques de hoja caduca. A medida que ascendemos van apareciendo hayas, pinos y abetos, hasta que ya solo quedan coníferas. Por encima de los 2.000 metros, el pino negro es casi el único árbol. Poco más arriba empiezan los prados alpinos, que llegan hasta el límite de las nieves.

La cobertura vegetal protege el terreno contra la acción violenta del agua y otros elementos atmosféricos. Las plantas evitan el desgaste que producirían las lluvias intensas, retienen la humedad, mantienen la temperatura e impiden que el sol y el viento causen estragos.

¿Y los animales? Empezando por los pequeños, algunos insectos y gusanos se encargan de airear el suelo. Cada uno hace poco trabajo, pero son muchos y su acción es constante. Otros animales mayores excavan o construyen nidos y madrigueras. Los mamíferos que viven en grupos han transitado durante miles de años por las mismas sendas, las han creado y las mantienen. Además, muchos de estos animales son herbívoros y, por tanto, controlan la población de vegetales. De paso, las secreciones, excrementos y cadáveres de animales ayudan a descomponer las rocas y fertilizar el suelo.

Por último llegamos nosotros, los humanos, con una alta capacidad de alterar el paisaje gracias a la tecnología. Afortunadamente, durante muchísimos años estos parajes han resultado bastante inaccesibles y, cuando lo han sido, la declaración de Parque Nacional los protege, al menos, en parte. Antiguamente, el pastoreo y la explotación forestal eran las actividades humanas con mayor impacto; hoy lo es el turismo.

Todos sabemos que las carreteras, puentes, pistas, aparcamientos, refugios, etc. no se han producido de forma natural. Pero ahí están, forman parte del paisaje, como las marmotas, las hayas, los ríos o las montañas. Y entre los seres vivos que podemos encontrar, hay muchas posibilidades de avistar excursionistas, montañeros, fotógrafos, senderistas, domingueros y otras especies de difícil clasificación, aunque dignas de estudio.


jueves, 5 de julio de 2012

Oreja de Oso

Esta flor vive únicamente en las grietas de las rocas sombrías de los Pirineos y de zonas montañosas de la mitad oriental de Cataluña.



La Oreja de Oso es una planta perenne provista generalmente de hojas radicales oblongo-obovadas, dentadas, arrugadas, más claras por la cara inferior.



Sus flores, compuestas por cinco pétalos y sostenidas sobre un pedúnculo y en penachos, son amarillas, blancas, rosa, violeta, rojas.



Esta especie posee dimorfismo floral, esto es, hay especímenes cuyas flores poseen un estilo largo y los estambres cortos, mientras que otros poseen flores con estilo corto y estambres largos.

Sólo el polen de las primeras puede fecundar a las segundas, y vicevers,a de manera que flores de un mismo pie no pueden autofecundarse.






miércoles, 4 de julio de 2012

La ruta de los Hospitalarios

Esta excursión, que va desde San Nicolás de Bujaruelo hasta Oto, está señalizada como una ruta diferente con connotaciones religiosas, dado el origen de este trayecto.

Los miembros de la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, que se encontraban asentados en el alto Pirineo aragonés (en el Valle de Broto, desde el siglo XII, hasta principios del siglo XV) eran los que cuidaban y procuraban auxiliar a los peregrinos, protegiendo la ruta que entraba desde Gavarnie, en Francia, por el Puerto de Bujaruelo.



Este bonito recorrido empieza en el pueblo de Oto, lugar exacto del asentamiento debido a su enclave perfecto para funciones defensivas. La iglesia de este pueblo es otra marca del paso de los peregrinos.

Se sigue el camino hasta encontrarnos con la espectacular Cascada de Sorrosal, y su vía ferrata, que anuncia que estamos en Broto, y donde el río Ara comienza a coger mayor protagonismo. Es por las orillas y cercanías de este río por donde discurre la mayoría del trayecto. Así, entre abundante vegetación de hayas, abetos, quejigos y abedules, se llega a Torla; desde allí, tomando parte del camino de Turieto Bajo y de forma encadenada, llegamos al Puente de los Navarros.

En pleno auge de belleza natural, con las correspondientes aves, formas paisajísticas entramadas que han formado el agua, pasamos por el puente de Santa Elena y más tarde por el Puente de los Abetos, alcanzando por último el Puente de Bujaruelo, de origen románico.

Se trata de un paseo largo, rodeado de plenos toques naturales pirenaicos y, principalmente, cargado de historia profunda y arraigada.



lunes, 2 de julio de 2012

Clavijas de Cotatuero

En uno de los parajes más bonitos del Parque nacional de Ordesa se hallan las famosas clavijas de Cotatuero.

Un paso aéreo que deberemos de salvar con precaución por estos hierros macizos insertados en la roca tanto para las manos como para los pies en pleno macizo del Gallinero.



Hay instalado un cable de seguridad para poder pasar asegurado. Por supuesto no son aptas para quien padece vértigo y las pasaremos con extremo cuidado.

El tramo final de estas clavijas, nos dará paso a una terraza desde la cual se precipita al vacío el torrente de Cotatuero para, un poco mas arriba llegar al Circo con el mismo nombre. Des aquí podremos ascender a la Brecha de Rolando, la Faja de las Flores, refugio de Goriz...

Estas clavijas fueron instaladas en el año 1891 por el herrero de Torla, Bartolomé Lafuente.



domingo, 1 de julio de 2012

El pico de Otal

El Pico de Otal, también conocido como Peña Otal o Arañonera, es la cumbre más oriental y la tercera en altitud del macizo del Tendeñera.

Este macizo se encuentra situado entre sus valles vecinos de Ordesa y Vignemale.



Esta bonita montaña caliza, con un juego de colores en las rocas, esconde en su interior uno de los mayores sistemas kársticos de la península y uno de los más importantes de Europa. Hablamos del denominado Sistema Arañonera, muy conocido entre los espeleólogos, por su longitud (cerca de 50 km de galerías exploradas) y por su desarrollo vertical (casi 1400 m de profundidad).

El pico Otal es accesible desde el pueblo de Linás de Broto o desde el valle de Bujaruelo, salvando 1500 metros de desnivel. Tendremos que enfrentarnos a una exigente ascensión y fuerte pendiente, además de una trepada de segundo grado en la parte final.