Las Gradas de Soaso se encuentran en pleno corazón del valle. Fueron esculpidas pacientemente por el hielo de los glaciares. Los cambios de temperatura fueron los encargados de romper rocas al provocar la dilatación y la contracción, formando curiosas terrazas como las de Soaso, escalones calcáreos por los que discurre el río Arazas.

A su alrededor crecen los pinos negros mientras el paisaje, hasta entonces cerrado por las paredes verticales y los arboles, comienza a abrirse, dejando paso a una visión digna de admirar, como es el macizo del Monte Perdido.
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