lunes, 25 de junio de 2012

El agua moldea el paisaje

Siguiendo con la historia geológica de Ordesa, después de levantarse el Pirineo empieza la erosión. A la acción del hielo, descrita en "Origen de los valles glaciares", se añaden la transformación kárstica (de disolución) provocada por el agua, la acción mecánica de la nieve y el desgaste de las rocas causado por la humedad que se hiela en sus grietas.

En climas fríos, el agua disuelve mejor la caliza. Como en Ordesa hace frío y sus grandes macizos son de tipo calizo, absorben bien el agua, como una esponja. Por eso, las zonas altas son muy áridas, ya que el agua se filtra. Cuando encuentra una capa más impermeable, corre por su superficie hasta encontrar una salida. Así se han ido formando muchos de los barrancos, grutas, cavernas, simas y surgencias que abundan en esta zona.


Cañón de Añisclo

El agua modela el paisaje de muy distintas formas, según el relieve sobre el que actúa (vertical, inclinado, llano,...) y el tipo de materiales con los que se encuentra. Los cañones y gargantas se forman cuando las aguas tienen que atravesar terrenos calizos. Las Gargantas de Escuaín y el Cañón de Añisclo, por ejemplo, empiezan en circos glaciares para, después, continuar como gargantas formadas por los ríos. En cambio, en los terrenos de Flysch los ríos serpentean por valles amplios, buscando las zonas de materiales más blandos.

Los Flysh, por cierto, son sedimentos antiguos formados por rocas de distinta dureza. El agua “resbala” sobre ellos y los desgasta a ritmos distintos: se abre paso sobre los más blandos y deja al descubierto los duros. Si el valle es alto y acaba “colgado” sobre uno inferior, se producen saltos como los de Sorrosal o Carpin.

La nieve también hace lo suyo. En los valles de Ordesa y Bujaruelo, por ejemplo, se suelen producir aludes, casi siempre en las mismas zonas. Esto ha creado unos corredores sin vegetación que se erosionan fácilmente, formando canales en las laderas y acumulación de materiales en la base.

En nuestro territorio abundan las tarteras, pedrizas o canchales. Se trata de esas zonas pedregosas que se forman en las bases de las laderas, causadas por los constantes cambios de temperatura en las partes altas de las paredes. El agua que queda en las grietas de las rocas, al helarse de noche, las quiebra. De día, el calor dilata la roca y, también, las grietas. La repetición de hielo y deshielo va fragmentando las cornisas, que se desgastan poco a poco. Los cantos más gruesos quedan abajo y los más finos, arriba.

El agua sustenta la enorme variedad de vida vegetal y animal que ha habitado y habita en estas tierras. Los seres vivos, incluidos los humanos, también hemos transformado los paisajes de Ordesa, ¡y de qué manera! Pero, bueno, por hoy ya es suficiente, vamos a dejar este tema para una próxima entrega.

domingo, 24 de junio de 2012

El Valle de Ordiso

El de Ordiso es un valle algo más desconocido o menos nombrado, situado en el valle de Bujaruelo, pero sin embargo, paso inevitable de muchas rutas.

Se trata de un pequeño valle, colindante con el Valle del Ara y el Valle de Otal, formado por un afluente del río Ara, del mismo nombre que éste.



Las hayas colman sus laterales, dándole esa perspectiva vegetal abundante y espesa. El valle de Ordiso es un lugar de nula masificación de turistas. Esto hace que las rutas sean tranquilas y casi solitarias, siendo frecuente la compañía inadvertida de vacas o de aves, poco visibles normalmente.

El barranco del río Ordiso se caracteriza por tratarse de un descenso bastante técnico, con zonas muy escarpadas y estrechas en su garganta. Sus aguas son bastantes frías por encontrarse en el alto Ara.

Sin duda se trata de un valle fácil al que acceder y que nos llevará, de una forma tranquila y sin aglomeraciones, a parajes y paisajes de una belleza imponente.





sábado, 23 de junio de 2012

Leyenda de la Basa de la Mora

En un anterior árticulo hablábamos del ibón de Plan, una estupenda excursión, fuera del Parque Nacional. Dijimos que hay una bonita leyenda sobre este paraje, también conocido por los lugareños como "Basa de la Mora". A continuación la detallamos:



"Dicen que si subes al Ibón de Plan o Basa de la Mora en la noche de San Juan y te lavas la cara en sus aguas heladas y azules antes de la salida del sol, verás que el agua se empieza a mover. Al principio despacio y, poco a poco, más aprisa después, formando un remolino vertiginoso. Y en el mismo instante en que aparece el primer rayo de sol por Armeña, se levanta lentamente del centro una forma brillante.

Cuando el sol se ha extendido por todo el azul de la Basa, esa forma brillante se transforma en una hermosa mujer. Al momento, comienza una danza mágica, armoniosa, que embelesa. Se desliza tan ligera como el aire.

Dicen que es el alma de una Princesa Mora que se perdió entre las montañas del Valle, huyendo de una guerra. Pero solo los que tienen unos ojos y un corazón puros pueden ver a la Princesa Mora de las cumbres, solo quienes tienen la mirada limpia pueden llegar a ver toda la belleza que el ibón esconde".



viernes, 22 de junio de 2012

Genciana Alpina, belleza azul

Esta especie pertenece a la familia de las Gentianáceas. La Genciana Alpina es una planta con tallo muy corto o sin desarrollarse. Las hojas forman una roseta en la base de la flor. La corola tiene forma tubular y acampanada en el ápice, con pétalos de color azul intenso.



La Genciana Alpina es típica de ecosistemas de alta montaña. En la Península Ibérica solamente crece en Sierra Nevada y los Pirineos.

Para crecer prefiere las zonas encharcadas situadas buena altura, pero no le gusta el terreno calizo. En verano, podemos ver sus hermosas flores azules en las partes altas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

En el resto del mundo se encuentra presente en montañas altas, por ejemplo, en la vertienete occidental de la cordillera Alpina, lugar de donde toma su nombre. También se la conoce con el nombre de "Hierba de San Ladislao".

jueves, 21 de junio de 2012

Tella y las brujas

Existen creencias y leyendas en torno a la brujería en la gran mayoría de los pueblos del Sobrarbe. En Tella su presencia siempre ha sido más persistente, siempre se ha referido a este pueblo y a sus alrededores como lugar de reunión de "bruixas".

Este pueblo se convirtió en el centro de una reducida zona geográfica donde la brujería y su práctica tuvieron gran arraigo. No es raro escuchar historias sobre brujas en cualquiera de estos pequeños pueblos.



Entre muchas historias, citamos esta:
Tras un desprendimiento de rocas, procedentes de la ladera de la montaña, una enorme piedra bloqueó por completo el camino que conducía a Tella. Se reunieron todos los hombres vecinos del pueblo para ir a sacar dicha piedra. También avisaron a un vecino que se sospechaba que era brujón. A tal invitación, este contesto con una propuesta. Se comprometía a sacar la roca, pero con dos condiciones: iría él sólo y, si la quitaba del camino, nunca más volverían a llamarle para ninguna reunión de esta clase. Aceptaron las condiciones y, al día siguiente, cuando algunos fueron a comprobar si la roca todavía seguía obstruyendo el camino, su sorpresa fue mayúscula no solo cuando vieron que la roca ya no estaba, sino que la había apartado hacia la parte superior del camino.



En la actualidad se puede visitar el museo dedicado a la brujería instalado en una casa recuperada de Tella. Podemos ver expuesto un ejemplar del "Libro de San Ciprián" también llamado "Libro Verde", que explica cantidades de recetas, pócimas y remedios contra infinitas dolencias, males y desgracias, para las cuales se necesitan ingredientes tan extravagantes como pelos de verga de lobo.

Hasta no hace muchos años, cualquier persona que estuviera en posesión de alguno de estos libros era sospechoso de brujería. También se decía que, cuando alguien intentaba deshacerse del libro echándolo al fuego, este saltaba fuera de las llamas.


miércoles, 20 de junio de 2012

Las fajas del Parque Nacional de Ordesa

La "faja" es un motivo orográfico muy frecuente en los terrenos calizos, donde se forman pasillos, terrazas y cornisas muy aéreas, continuas y largas.

En el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido existen varias fajas. Algunas de ellas son muy conocidas, como la de de las Flores, la de Pelay, la de Racón, la de la Pardina, etc

Todas ellas nos ofrecen unas vistas aéreas que recompensan el esfuerzo de la subida, sobre todo la Faja de las Flores.


La Fajeta


Faja de las Flores